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viernes, 6 de julio de 2012

10 estrategias para manejar las pataletas


visto por para mamás y papás en
.a baby care.
Las pataletas son una respuesta ante una situación frustrante que vive tu hijo, y la manifiesta como un comportamiento “casi” automático cuando no consigue lo que quiere o porque las cosas no resultan como lo desea.
Constan de varias fases, que van desde el momento en el que al niño se le niega algo, hasta los sentimientos de culpa, tristeza o arrepentimiento después de que la crisis ha terminado.
A pesar de que son una etapa normal en el desarrollo de los niños, es importante destacar el papel que tienes ante ellos, lo ideal es que mantengas la calma, y estés preparada e informada para enfrentarlo de forma adecuada.
Lo más importante es saber qué hacer y cómo manejar estas escenas. Te recomendamos las siguientes estrategias que te ayudarán a combatir, disminuir o erradicar esta conducta:

1. Identifica y entiende los factores que lo causan y, de ser conveniente, modifica dichas situaciones. No se trata de que el mundo se adapte a él, pero si es posible, cambia algunas de las cosas que lo incitan.
2. Anticípale al niño lo que sucederá cuando presente esta conducta.
3. No le des lo que quiere durante o inmediatamente después del berrinche. Si lo va a obtener, que sea mostrando un buen comportamiento.
4. No le grites ni te desesperes, pues esto hará que cedas ante lo que te pide y él se dará cuenta de que puede conseguirlo de esa forma.
5. Evita que sea el centro de atención, pues eso es lo que busca.
6. Marca límites claros, firmes y consistentes de manera tranquila y paciente.
7. Evita la sobreprotección y el miedo a “traumarlo”.
8Demuéstrale afecto por los comportamientos apropiados, positivos o deseables.
9. Hazle saber y sentir el amor que tienes por él, sin que esto implique que le permitas ciertas actitudes.
10. Anticípate a las situaciones problemáticas. Habla con él de lo que sucederá o harán más adelante para darle certeza y confianza, para ubicarlo recuerdale los cambios de actividad con cinco minutos de anticipación.

Qué hacer en el momento
  • Cálmate. Si te sobresaltas, lo aprovechará para su beneficio
  • Sé firme. Evita los dobles mensajes y no dudes al señalarle lo correcto e incorrecto
  • Tómalo de la mano y llévalo a su habitación. Si intenta salirse, regrésalo de nuevo y explícale sin enojarte ni golpearlo, que debe quedarse ahí hasta tranquilizarse
  • Si están en un lugar público, sácalo de ahí tranquilamente y sin darle explicaciones
  • Cuando su berrinche incluya golpes, mordidas o cualquier otra manifestación agresiva, debes evitar que continúe. Tómalo con firmeza para que le quede claro que eso no está permitido
  • Explícale que su comportamiento tendrá ciertas consecuencias, por ejemplo, no conseguirá lo que quiere, se irán del lugar en el que están, regresarán a casa antes de lo previsto y no continuarán con sus planes
  • Después de que pase, habla con él, pregúntale qué le molestó y explícale lo que te disgustó de su actitud. Debe entender que no es la forma adecuada de manifestar su inconformidad, frustración o desagrado
  • No uses el castigo físico para disciplinarlo, ya que estarás agravando el problema y transgrediendo la integridad física y emocional de tu hijo
  • Aunque respetes su enojo, debes enseñarle comportamientos más apropiados para descargarlo
  • Si sientes que las cosas se están saliendo de control o te parece muy difícil lidiar con estas situaciones, es recomendable que consultes a un especialista, que te dará una orientación personalizada.

Te presentamos cuatro situaciones y cómo debes manejarlas:

    Tu hijo de 18 meses se la pasa parándose de su silla para comer mientras le das de cenarDemasiado riguroso: “¡Está bien, se acabó, ya no hay cena para ti!”Demasiado débil: “Ten cuidado, ven, siéntate. Mira aquí viene el avión a tu boca.”Perfecto: “Cuando comemos, nos sentamos. Te voy a ayudar a sentarte otra vez.”
    Los padres piensan que es mejor distraerlo para que coma o ignorar estos comportamientos, pero un niño de un año puede entender perfectamente estas reglas.
    Tu hijo de dos años le arrebata de forma muy ruda un carro de juguete a otro amigoDemasiado riguroso: “¡Eres un grosero! ¡Regrésaselo en este momento!”Demasiado débil: “Por favor, pídele perdón.”Perfecto: “Quieres un turno para jugar con el carro y lo tendrás. Tú y yo podemos jugar con el avión y después podrás jugar con el carro.”
    Compartir no es algo que les sale de forma natural a los niños pequeños. Explícale que su amigo está jugando con el carro y que él lo podrá hacer después. Utiliza palabras y términos que sean claros para él.
    Tu hijo de tres años está haciendo berrinche pateándote porque le apagaste la televisiónDemasiado riguroso: “¡Está bien. Ya te pasaste de la raya. Olvídate de ahora en adelante de volver a ver televisión!”Demasiado débil: “Sé que estás enojado, ¿pero que sentirías si yo te pateo?”Perfecto: “Me lastimaste. Déjame saber cuando estés tranquilo y hablamos de tu enojo.”
    Separarte es una estrategia muy efectiva, porque no te estás quedando para que te lastime y tampoco estás dejando que se distraiga del punto principal.
    Tu hijo de cuatro años quiere cruzar la calle sin darte la manoDemasiado riguroso: “¡Si no agarras mi mano, te voy levantar y cargar!”Demasiado débil: “Está bien, pero fíjate y quédate cerca de mí. ¿Sí?”Perfecto: “Cuando lleguemos al semáforo, me vas a tomar de la mano.”
    Agarrar a tu hijo de la mano cuando vas a cruzar la calle es una de esas situaciones no negociables porque se trata de su seguridad. Esto no es un debate, así que no abras la ventana a una discusión o berrinche. Aunque, de forma brusca, le digas que lo vas a cargar, le estas dando una opción.

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